Ximena Amunategui Y Vicente Huidobro Bibliography

Para otros usos de este término, véase Huidobro.

Vicente García Huidobro Fernández, más conocido como Vicente Huidobro (Santiago, Región Metropolitana de Santiago, 10 de enero de 1893-Cartagena, Región de Valparaíso, 2 de enero de 1948), fue un poetachileno. Iniciador y exponente del movimiento estético denominado creacionismo, es considerado uno de los más destacados poetas chilenos, junto con Gabriela Mistral, Pablo Neruda, y Pablo de Rokha.

Biografía[editar]

Hijo de Vicente García-Huidobro García-Huidobro y de María Luisa Fernández Bascuñán,[1]​ nació en el seno de una familia adinerada, relacionada con la política y la banca. Su padre era el heredero del marquesado de Casa Real y su madre, una activa feminista y anfitriona de numerosas veladas literarias.

Tras pasar sus primeros años en Europa, entró en 1907 al Colegio San Ignacio en Santiago, perteneciente a la Compañía de Jesús. Cursó estudios de literatura en la Universidad de Chile. Publicó en Santiago en 1911 Ecos del alma, de tendencia modernista. Al año siguiente se casó con Manuela Portales Bello.

Fundó y dirigió la revista Musa Joven, donde apareció parte de su libro posterior Canciones en la noche y su primer caligrama, Triángulo armónico. En 1913 dirigió con Carlos Díaz Loyola, nombre real de Pablo de Rokha, los tres números de la revista Azul y publicó los poemarios La gruta del silencio y Canciones en la noche. Al año siguiente, dictó la conferencia Non serviam, que refleja su credo estético. En Pasando y pasando expuso sus dudas religiosas y sus críticas contra los jesuitas, lo que le valió reproches por parte de su familia. Publicó también Las pagodas ocultas (1916), libro de "salmos, poemas en prosa y ensayos", que firmó por primera vez con el nombre Vicente Huidobro.

Permanencias en Argentina, Francia y España[editar]

Junto con la escritora Teresa Wilms Montt, quien abandonó un convento, Huidobro viajó en 1916 a Buenos Aires, donde esbozó su teoría creacionista. Ese mismo año embarcó rumbo a Europa con su mujer e hijos. De paso por Madrid conoció a Rafael Cansinos Assens, con quien había mantenido una relación epistolar desde 1914. Se instaló en el París de la Primera Guerra y publicó Adán (1916), obra que cierra el periodo inicial de su formación. En Argentina habría editado El espejo de agua (1916), obra breve compuesta por nueve poemas con que Huidobro, aunque todavía incipientemente, inició su nueva forma estética.

En 1917 colaboró con la revista Nord-Sud, dirigida por Pierre Reverdy, junto con Guillaume Apollinaire, Louis Aragón, André Breton, Jean Cocteau, Max Jacob y Tristan Tzara, entre otros, hasta que una disputa con su director lo alejó de este medio. En esta época se relacionó con las vanguardias parisinas de la época: Amedeo Modigliani, Pablo Picasso, Juan Gris, Jacques Lipchitz, Francis Picabia, Joan Miró, Max Ernst, Paul Éluard y Blaise Cendrars, además de los anteriormente nombrados. Publicó Horizon carré (1917), que incluye poemas que habían aparecido en El espejo de agua traducidos al francés con la ayuda de Gris y presentados con una composición tipográfica más avanzada.

En el otoño de 1918, Huidobro regresó a Madrid, donde contactó con Robert y Sonia Delaunay, refugiados en España, y reanudó su amistad con Rafael Cansinos Assens y Guillermo de Torre, compartiendo su tertulia ultraísta en el Colonial.[2]​ También visitó el café Pombo se relacionó con Ramón Gómez de la Serna y sus acólitos, y presentó su idea del movimiento creacionista.[3]​ Se carteó con Tristan Tzara y colaboró en su revista Dada. En Madrid publicó simultáneamente cuatro libros: Hallali y Tour Eiffel en francés; Poemas árticos y Ecuatorial en español, además de reeditar El espejo de agua.

Al año siguiente, en otro de sus viajes a Madrid, llevaba consigo, según Cansinos, el borrador de Voyage en parachute, primer esbozo de lo que fue posteriormente Altazor. Hizo cursos diversos sobre ciencias en diversas universidades y se interesó además por conocimientos esotéricos: alquimia, astrología, cábala antigua y ocultismo en general.

En 1920 siguió escribiendo en París; colaboró, junto con Amédée Ozenfant y Le Corbusier, en L'Esprit Nóuveau —revista dirigida por Paul Dermée—, La Bataille Littéraire, La Vie des Lettres, Le Cœur à Barbe y Actino; escribió también para las revistas ultraístas españolas: Grecia, la Cervantes, Tableros y Ultra. En El Liberal de Madrid, Enrique Gómez Carrillo publicó una entrevista a Pierre Reverdy, quien se atribuyó la paternidad del creacionismo y acusó a Huidobro de antedatar la edición de El espejo de agua. Grecia solidarizó con Huidobro y este viajó a Madrid, entre agosto y septiembre, a refutar a Gómez Carrillo.

Creacionismo y Altazor[editar]

En 1921 aparece en Madrid el primer número de Creación, revista internacional de arte fundada y dirigida por Huidobro, que incluye producciones de una escultura de Jacques Lipchitz y pinturas de Georges Braque, Pablo Picasso, Juan Gris y Albert Gleizes. El segundo número aparece en París, en noviembre, bajo el título Création Revue d'Art. En diciembre dicta su famosa conferencia La poesía, que le servirá como prólogo a la edición española de Temblor de cielo. Publica Saisons Choisies, antología preparada por su autor.

Al año siguiente expone en el Branche Studio de París su teoría sobre la creación pura y da conferencias sobre el mismo tema en Berlín y Estocolmo. Publica en la revista polaca Nowa Sztuka. Le clausuran su exposición de poemas pintados, presentada en el Teatro Edouard VII de París, por ser demasiado rupturista y se trunca el proyecto de publicación de los mismos bajo el título de Salle XIV. Colabora con Sonia Delaunay en la creación de Robes-poèmes Mantiene amistad con los músicos Edgar Varèse, Erik Satie y Georges Auric. Organiza con otras personas el baile de disfraces Salle Bullier, en julio, en una etapa de intensa actividad social.

En 1923 Guillermo de Torre, en un artículo de la revista Alfar de septiembre, polemiza con Huidobro al acusarlo de haber copiado el creacionismo al uruguayo Julio Herrera y Reissig. Escribe el guion cinematográfico de Cagliostro, movido por el proyecto de montaje del director rumano Mime Misu. Publica Finis Britannia, crítica contra el imperialismo británico y en 1924 es supuestamente secuestrado por este motivo, generando un gran interés en la prensa europea. Ingresa a la Gran Logia Masónica de Francia. Conoce ese año a Miguel de Unamuno, quien se halla exiliado en París, y aparece el número 3 de Création, donde publica su Manifeste peut-être. En la revista participan Tristan Tzara, René Crevel, Juan Larrea y Erik Satie. En ella se incluye el suplemento Al fin se descubre mi maestro, que responde a las acusaciones de Guillermo de Torre.

Colabora en otras revistas francesas y en 1925 continúa la polémica con Guillermo de Torre, quien publica Literaturas europeas de vanguardia, donde no se le deja muy bien parado. En pleno surgimiento del surrealismo, pronuncia la conferencia «L'inconscient et I'inspiration artistique».

Regresa Chile en abril y entra en política fundando en agosto Acción. Diario de Purificación Nacional, pero es golpeado frente a su casa al denunciar actividades fraudulentas de altas personalidades político-adminístrativas y el 21 de noviembre es clausurado su periódico. Huidobro funda entonces otro, La Reforma y es proclamado candidato simbólico a la presidencia de la República por las juventudes progresistas. Sufre un segundo atentado al explotar una bomba frente a su casa. Colabora en las revistas Andamios, Panorama y Ariel y publica Automne Régulier y Tout à coup, con poemas que se oponen a las tendencias surrealistas, así como Manifestes (los tres en 1925), en donde recoge una serie de ensayos y proclamas que expresan su posición estética.

En 1926 publica en el número de abril de la revista Panorama un poema que sería un fragmento del Canto IV de Altazor.

Viaja a Nueva York en 1927 y conoce, a través de Varèse, a Charles Chaplin, Douglas Fairbanks y Gloria Swanson. Planea llevar al cine su novela Cagliostro. Escribe el «Canto to Lindbergh», poema de tono épico que exalta la hazaña del aviador.

Instalado en Europa, dirige junto a Tristan Tzara la sección literaria «Feuille Volante» de Cahiers d'Art. Comienza a escribir su novela Mío Cid Campeador y descubre que es heredero del marquesado de Casa Real, título nobiliario que su madre, en los años siguientes, deseó tramitar, sin hacerlo finalmente.[4]​ En 1929 continúa el trabajo de Altazor y comienza el de Temblor de cielo. Aproximadamente en esta época, hay un pequeño escándalo al casarse por segunda vez con Ximena, según el rito mahometano, para lo cual Huidobro debe hacer votos dentro de esta fe religiosa. Publica Mío Cid Campeador (1929), con ilustraciones de Santiago Ontañón.

En 1930 escribe en los Alpes italianos la «novela de anticipación», La próxima, mientras pasa una temporada con su amigo Roberto Suárez Barros. Publica en la Revue Européenne su poema «Chanson de I'oeuf et de l'infini», recogido luego en español, en Ver y palpar (1941), así como un fragmento de Altazor, en francés, en el número de junio de la revista Transition.

En 1931 vuelve a Madrid para gestionar la publicación de Altazor y Temblor de cielo. Asiste al recital de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca. Se genera una breve disputa epistolar con Luis Buñuel por motivos políticos. Estando con Hans Arp de vacaciones en Arcachón, escriben ambos los textos de Trois Nouvelles Exemplaires. Inicia amistad con el pintor uruguayo Joaquín Torres García. Publica Portrait of a Paladín, versión en inglés del Mío Cid Campeador, Temblor de cielo y Altazor o el viaje en paracaídas.

Regreso a Chile[editar]

Regresó a su país en 1932 presionado por la crisis económica mundial y publicó Gilles de Raíz.

En 1933 vive una intensa actividad política en pro del Partido Comunista de Chile. En la revista Europa de Barcelona publica el artículo «Manifiesto a la juventud de Hispanoamérica», donde propone crear una república conformada por Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. Auspició el Grupo Decembrista de pintores neocubistas entre quienes se encuentra su amigo Carlos Sotomayor.

En 1934 escribe crítica cinematográfica en la prensa santiaguina. Nace su quinto hijo, Vladimir, nombre dado en honor a Lenin. Publica, en un año de intensa actividad editorial, Cagliostro, (Santiago, Zig-Zag), novela-film; La Próxima. Historia que pasó en un tiempo más (Santiago, Walton); Papá o el diario de Alicia Mir (Santiago, Walton), novela escrita en forma de diario íntimo; y En la Luna (Santiago, Ercilla), teatro. Funda con Omar Cáceres y Eduardo Anguita la revista Vital/Ombligo.

La polémica entre Huidobro y Pablo Neruda se desata en 1935 al aparecer el primero en forma más relevante en la Antología de poesía chilena nueva de Anguita y Volodia Teitelboim. Publica Tres novelas ejemplares (debido a la brevedad de estas, debe agregar dos textos más de los escritos con Arp, por sugerencia de su editor).

En 1936, junto a Picasso, Arp, Vasily Kandinsky, Robert y Sonia Delaunay, entre otros, firma el Manifiesto dimensionista. Produce artículos políticos antifascistas para el diario La Opinión, se adhiere al Frente Popular, y funda la revista Total. También organiza a los escritores chilenos en solidaridad con la España republicana durante la guerra civil provocada por la rebelión militar de julio de 1936. Publica el poema «Está sangrando España» y se desplaza hasta Valencia para participar en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura celebrado entre el 2 y el 12 de julio de 1937.

En 1937 se acentúa la polémica con Neruda al encontrarse ambos en España apoyando la causa republicana. La Association Internationale des Escrivains pour la Défense de la Culture interviene desde París, en mayo, enviándoles una carta a ambos donde les insta a deponer su actitud. Firman, entre otros, Tristan Tzara, Alejo Carpentier, César Vallejo y Juan Larrea. Estadía en Valencia, participando en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura.

De regreso a Chile, publica el poema en prosa «Fuera de aquí», contra militares fascistas italianos que visitan el país, lo que provoca una agresión en su contra. Publica el poema «Gloria y sangre» en Madre España. Homenaje de los poetas chilenos. En 1938 nace el grupo La Mandrágora, movimiento surrealista chileno que se gesta en reuniones en casa de Huidobro. Muere María Luisa Fernández, su madre. En julio sale el segundo y último número de Total. Sátiro o el Poder de las palabras aparece en 1939 y al año iguiente salen en El Mercurio y La Nación sus tres «Cartas al Tío Sam». Al subsiguiente, publica Ver y palpar y El ciudadano del olvido, con poemas inéditos y otros aparecidos en revistas nacionales y extranjeras.

Últimos años[editar]

En 1942 aparecen en Santiago segundas ediciones de Temblor de cielo, Cagliostro y Mio Cid Campeador. Funda Actual en 1944, última revista creada por Huidobro, cuyo único número aparece en septiembre. Rumbo a Europa, en noviembre, se detiene en Montevideo donde dicta la conferencia «Introducción a la poesía». Llega a París como corresponsal y en 1945 transmite desde la capital francesa sus crónicas para la Voz de América. Recibe carta de su mujer Ximena, anunciándole la separación definitiva. Entra con las tropas aliadas en Berlín. Es dado de baja y regresa a Santiago con su tercera mujer, Raquel Señoret. Sale la Antología, recopilada por Eduardo Anguita.

En 1946 se instala en Cartagena, balneario costero de la región central del país. Reedición de Trois Nouvelles Exemplaires, que contiene sólo los textos escritos con Arp. Al año siguiente sufre un derrame cerebral que se atribuye a una consecuencia de sus heridas de guerra y el 2 de enero de 1948 muere en su casa. De acuerdo a sus deseos, es enterrado en una colina frente al mar. Su hija mayor, Manuela, y Eduardo Anguita escriben el epitafio: «Aquí yace el poeta Vicente Huidobro / Abrid la tumba / Al fondo de esta tumba se ve el mar».

El mismo año de su muerte, Manuela publicó Últimos poemas, una recopilación de textos inéditos y textos dispersos en revistas. Huidobro escribió más de una treintena de obras, entre libros de poesía y de narrativa poética, de los cuales poco más de una decena fueron publicadas póstumamente.

Fundación y Museo[editar]

La Fundación Vicente Huidobro se creó en Santiago en 1990 con el objetivo de preservar el legado del poeta. Posee «un Centro de Documentación y Archivo que está abierto a investigadores, estudiantes y público general[, y] promueve iniciativas para el estudio y difusión de las obras de Huidobro y junto a ellas las de las vanguardias».[5]​ La Fundación, que es una institución sin fines de lucro, la preside el nieto de Huidobro, Vicente García-Huidobro Santa Cruz. La dirección la componen los miembros del consejo y del comité ejecutivo.

El 6 de abril de 2013 se inauguró el Museo Vicente Huidobro en la que fuera su casa de Cartagena.[6]​ La Fundación que lleva su nombre logró recuperar la casa de 320 m² en 2009 y obtuvo financiamiento del Consejo de la Cultura. El museo tiene seis salas y más de 300 documentos.

Obras[editar]

  • Ecos del alma, Santiago de Chile, Imprenta Chile, 1911.
  • La gruta del silencio, Santiago de Chile, Imprenta Universitaria, 1913.
  • Canciones en la noche, Santiago de Chile, Imprenta Chile, 1913.
  • Pasando y pasando, Santiago de Chile, Imprenta Chile, 1914; descargable desde el portal Memoria Chilena
  • Las pagodas ocultas, Santiago de Chile, Imprenta Universitaria, 1914.
  • Adán, Santiago de Chile, Imprenta Universitaria, 1916.
  • El espejo de agua, Buenos Aires, Orión, 1916.
  • Horizon carré, París, Paul Birault, 1917.
  • Poemas árticos, Madrid, Pueyo, 1918.
  • Ecuatorial, Madrid, Pueyo, 1918.
  • Tour Eiffel, Madrid, s. e., 1918. (Escrito en francés)
  • Hallali, Madrid, Ediciones Jesús López, 1918.
  • Saisons choisies, París, La Cible, 1921.
  • Finis Britannia, París, Fiat Lux, 1923.
  • Automne régulier, París, Librairie de France, 1925.
  • Tout à coup, París, Au Sans Pareil, 1925.
  • Manifestes, París, Revue Mondiale, 1925.
  • Vientos contrarios, Santiago de Chile, Nascimento, 1926.
  • Mío Cid Campeador, Madrid, Compañía Iberoamericana de Publicaciones, 1929.
  • Temblor de cielo, Madrid, Plutarco, 1931.
  • Altazor o el viaje en paracaídas, Madrid, Compañía Iberoamericana de Publicaciones, 1931; descargable desde el portal Memoria Chilena
  • Tremblement de ciel, París, l'As de Coeur, 1932.
  • Gilles de Raíz, París, Totem, 1932; descargable desde el portal Memoria Chilena
  • La próxima, Santiago de Chile, Walton, 1934.
  • Papá o el diario de Alicia Mir, Santiago de Chile, Walton, 1934.
  • Cagliostro, Santiago de Chile, Zig-Zag, 1934.
  • En la luna, Santiago de Chile, Ercilla, 1934.
  • Tres inmensas novelas, Zig-Zag, Santiago, 1935 (con Hans Arp) descargable desde el portal Memoria Chilena
  • Sátiro o el poder de las palabras, Santiago de Chile, Zig-Zag, 1939.
  • Ver y palpar, Santiago de Chile, Ercilla, 1941.
  • El ciudadano del olvido, Santiago de Chile, Ercilla, 1941.
  • Últimos poemas, Santiago de Chile, Ahués Hermanos, 1948; descargable desde el portal Memoria Chilena
  • Obras completas, 2 vols., Santiago de Chile, Zig-Zag, 1964 (recopilación de Braulio Arenas).
  • Obras completas, 2 vols., Santiago de Chile, Andrés Bello, 1976 (recopilación ampliada de Hugo Montes).
  • Epistolario entre Huidobro y su madre; Archivo del Escritor, LOM, Santiago, 1997 descargable desde el portal Memoria Chilena
  • Obra poética, edición crítica bajo la coordinación de Cedomil Goic; ALLCA XX, Colección Archivos, 45, Madrid, 2003
  • Poesía y creación, antología, selección de Gabriele Morelli; Fundación Banco Santander, Madrid, 2013
  • Altazor y otros poemas, antología, selección de José Manuel Zañartu, ilustraciones de Catalina Silva Guzmán; Zig-Zag, Santiago, Chile, 2013.

Descendencia[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]

  • Wikisource contiene obras originales de Vicente Huidobro.
  • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Vicente Huidobro.
  • Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Vicente Huidobro.
  • Manifiestos de Vicente Huidobro
  • Huidobro en Memoria Chilena
  • Textos de y sobre Vicente Huidobro en la Universidad de Chile
  • Vicente Huidobro en la Biblioteca Nacional de Chile
  • La poesía más relevante de Vicente Huidobro. Gran parte de su obra
  • Los poemas más importantes
  • Biografía de Vicente Huidobro, por Franz Galich.
  • Sobre Altazor o el viaje en paracaídas, Canto III, 262-292, por Yann Tholoniat.
  • Altazor o el viaje en paracaídas, con estudio introductorio de Manuel Fuentes Vázquez, Terres de l'Ebre, Editorial Petròpolis, 2009.
  • Con tanto tiempo encima - Pedro Lastra
  • "Notas sobre o caso Altazor (precedidas de deriva teórica)", por Daniel Glaydson Ribeiro. In: Revista Caracol (Universidad de São Paulo), 2012. (en portugués)
  • "Vicente Huidobro. En el fondo de su tumba está el mar", porOmar Pérez Santiago . En Escritores y el Mar. Ecoceanos, 2002.
Triángulo armónico, primer caligrama de Vicente.

Vicente Huidobro
En el fondo de su tumba está el mar
Por Omar Pérez Santiago

En la costanera de Cartagena de Chile, entre la playa Chica y la playa Grande, estoy con Elly Orellana, mi hermana Silvia y Jorge Araya sentados en una Fuente de Soda. Desde los ventanales vemos a una pareja de jóvenes sentados en la baranda. Detrás de ellos está el mar, el sol recorta sus figuras. El le habla seriamente, gesticulando con sus manos. Ella se ríe y baja sus negras pestañas, indefensa como una flor. A veces, ella esconde coquetamente con sus manos la sonrisa de su armonioso rostro. El la seduce, suponemos, contándole delgadas y amorosas humoradas. Ella gira su cabeza, se entrega divertida. En el intertanto de ese amorío juvenil le preguntamos a la garzona dónde está la tumba de Vicente Huidobro, que vino a morir en el año 1948 aquí en Cartagena. “En el cerro”, nos responde la muchacha.


En 1618 el capitán español Juan de Cartagena fundó el pueblo en esta playa que le pareció fastuosa. A comienzos del siglo XX ricachones de Santiago transformaron Cartagena en un selecto balneario. Levantaron casas que imitaban los acantilados franceses y las divinas playas de Italia.
Aunque aún siguen en pie elegantes obras. Cartagena ya no alberga a los ricos. Tiene una población de 15 mil habitantes, y es visitada por unas 450 mil personas al año, y sigue recibiendo la visita de artistas y poetas que la han denominado pomposamente como Capital Cultural.
Un vecino de Cartagena y una carabinero –subiendo ya el cerro en el auto de Jorge- nos orienta con gentileza sobre cómo llegar a la tumba del poeta Huidobro. Estamos a los pies del cerro. El camino de tierra está en mal estado y tenemos que hacer los últimos trechos a pie, sin la certeza de andar por el buen camino.
Los biógrafos dicen que esta fue la última caminata de Huidobro, un martes 16 de diciembre de 1948.
Cruzamos junto a la casa de veraneo del poeta, una vivienda de un piso y techo de tejas, de aspecto vulgar y distribución defectuosa, cuyos planos había confeccionado Huidobro. Sé que en los dormitorios y en el living comedor con chimenea escaseaban los adornos y cuadros, porque Vicente Huidobro carecía del sentido de la decoración. Desde aquí veía el inmenso panorama oceánico, puntillas, ensenadas, dunas y pinares.


Aquí vivió momentos memorables con su segunda mujer, Ximena. La historia es un guión de cine. El tenía 33 años, casado 14 años con Manuela Portales, cuatro hijos. Entonces se enamoró de una apetecible muñeca de 14, Ximena Amunátegui, heredera de una conocida familia de Santiago. El escándalo fue patagüino. Los hermanos de Ximena los buscaron para matarlo. “Lo vamos a matar”, dijeron. Ximena fue enclaustrada en un convento. Huidobro huye a New York. Su padre no volvió a hablarle.
La cuestión no quedó allí: regresó clandestinamente con un desorbitado plan: rapto de menores. Ximena pidió permiso a las monjas para ir al dentista. En una esquina de Santiago, en un automóvil la esperaba Vicente. Cruzaron la cordillera de Los Andes y llegaron a Mendoza, Argentina. Luego se fueron a taquillar a París.
Sabemos que fueron felices en Europa.Volvieron a Chile algunos años después. En Santiago tuvieron un hijo, Vladimir.


La pareja pasó en Cartagena lapsos inolvidables. Huidobro trajo semillas y forestó el lugar. Aquí llegaban los leales de la trupp Huidobriana: los poetas Eduardo Anguita y Braulio Arenas. Se alojaban en un cuarto sobre el que tenían un derecho adquirido. A veces, se entretenían con eternas partidas de cartas. El juego terminaba en pelotera. Vicente trampeaba. Braulio se enfurecía, se despedía y tomaba la maleta Huidobro salía tras él, le cogía del brazo pidiéndole perdón. Una vez se trenzó con Ximena. Ella le dijo: “tramposo”; él contestó: “los tramposos son los Amunátegui y el señor Domingo Amunátegui es un señor prehistórico”. Peleas infantiles que se tomaban en serio.
Un día ocurrió lo inconcebible que lo paralizó como una estatua. Son esas cosas sensibles, duras y tristes, que por pudor, uno quisiera no oír. Apareció un joven poeta argentino, simpático y canchero: Godofredo Iommi. También se empezó a quedar en Cartagena. Todos sabemos lo que ocurrió. No digamos más. El triángulo se prolongó por varios meses. Huidobro no quiso aceptarlo. Se volvió doloroso. A veces, rudo.
Bajoneado se fue a Europa en 1943 en plena II guerra. Entonces, Godofredo y Ximena se casaron. Orgulloso, Huidobro le escribió a un amigo: “Ninguna mala voluntad a Jimena. Cómo voy a tenerla. Ella me dio a mí sus mejores años, su juventud, su primavera y su verano y ahora le da a otro su otoño y su invierno. ¿No es esto una gran finura? Y luego casarse con quien lo hizo es otra finura...su marido es uno de los pocos que no puede dar celos a nadie”.
Se dejaba a ver que el poeta estaba picado.
Creo que no se recuperó.


Participó en la guerra. Buscó o inventó nuevos mitos, como el teléfono de Hitler, que habría sacado del gabinete del nazi.
En 1945, finalizada la guerra, volvió a Cartagena con el teléfono de Hitler y con una nueva joven esposa, Raquel Señoret.
Regresó con el alma malherida. Algunas de las cartas del escritor, muestran amargura.
Su muerte fue pre-sentida. Su hija Manuela se encontró con una clarividente en la calle Miraflores: “Sufriría la pérdida de un pariente”, le dijo.
Pasaron algunos meses. El lunes 15 de diciembre Huidobro fue al cine Bandera a ver la película “Feria de Quimeras”. Salió a las nueve de la noche y le dijo a su amigo Carlos Valdés: “Anda a verme mañana a Cartagena, después ya no me verás”.


El martes 16 Huidobro tomó en la estación Mapocho el tren a Cartagena. El ferrocarril, inaugurado en 1922, recorrió los 108 kilómetros que hay entre Santiago y Cartagena. Eran las tres de la tarde y le clima estaba templado, 18 o 19 grados. Desde lo alto de la loma donde está la estación observó la playa Chica, donde muchachas se paseaban en trajes de baño “last-tex” y los osados “Catalina”, que causaban furor. Más allá, entre playas, en el paseo peatonal, unos niños compraban manzanas confitadas.
Huidobro esperó un taxi. Finalmente repechó a pie hasta lo alto de la colina, maleta en mano y deteniéndose para tomar aliento. Entonces le dio un derrame cerebral.
La casa en la colina se llenó de gente. El poeta estaba inconsciente.
El día viernes dos de enero a las 16:15 murió.


Murió el mejor poeta vanguardista, antipoeta y mago.
Murió sin el Premio Nóbel que la Academia de Irlanda pidió para él en 1926.
Murió sin el Premio Nacional.
Murió sin un Premio Municipal.


La sobria urna de caoba barnizada de negro –del tipo 14, según dijo uno de las pompas fúnebres- se instaló en la austera casa. No tenía cruces, ni cirios, ni flores. El féretro solo. “No seré de los que se ablandan a última hora, pidiendo confesor”. Había dicho.
De Buenos Aires llegó un cable de condolencias firmado por Godofredo Iommi y Ximena Amunátegui.
El día sábado tres a las 17:30 el funeral inició su viaje, desde lo alto de Cartagena. La bella Raquel Señoret vestida de negro subió al primer auto. “Siento por mi esposo adoración y cariño”, declaró a un periodista de La Nación. En otro auto iba su amigo Hugo Montes, en otro la pintora Henriette Petit. Veinte autos cruzan lentamente junto a la playa de Cartagena. Media hora se demoró el cortejo entre la casa del poeta y el cementerio.
En el vano del cementerio de pescadores tomaron la urna Vladimir, hijo del poeta de 13 años, vestido con un traje gris, descubierto y llevando en su brazo derecho una franja de luto; sus amigos Luis Vargas Rosas, Carlos Soto y Carlos Valdés. Caminaron tras ellos: Raquel Señoret, Henriette Petit, los poetas Braulio Arenas, Eduardo Anguita y Jorge Hübner, Hernán Díaz Arrieta, Alfonso Bulnes, el embajador de Francia y el embajador de la república española, sus cuatro hijos del primer matrimonio: Manuela, Vicente, María Luisa y Carmen. Otro grupo de jóvenes escritores, entre ellos dos enriques: Enrique Lihn y Enrique Lafourcade.
Total: sesenta personas.


Dicen que el cortejo erró entre los nichos. La urna fue colocada en una bóveda de cemento.
Desencajados, ninguno de los amigos del poeta pudo hacer uso de la palabra. Salvaron dos diplomáticos: primero, Antonio Lezama, del figurado gobierno republicano español. Y luego, el embajador de Francia, vestido de pulcro blanco.
“Es el funeral más barato que hemos hecho. Madera corriente”, declaró el de las Pompas al periodista aguja.
Días después, con el permiso presidencial, Manuela sepultó los restos aquí en su propiedad. Quería estar en su heredad, frente al mar, en el pequeño parque rodeado de sus sauces, jacarandas, acacias y flores.
Aquí llegamos, por fin, a la blanca tumba y leemos, al subir las escaleritas, en la lápida del poeta, la inscripción que su hija Manuela y Eduardo Anguita armaron desde un poema: “Abrid esta tumba, al fondo de la tumba vereís el mar”. Nos giramos sobre nuestras espaldas. Allá el mar y abajo Cartagena y sus antiguas casonas. Aquí, en la ladera de estos cerros, caminó y cabalgó el mago. Presumo que Huidobro escribió aquí su Monumento al Mar, el mejor poema de amor al mar:


“Este es el mar que se despierta
como el llanto de un niño.
El mar abriendo los ojos
Y buscando el sol
El mar empujando las olas
Sus olas que barajan sus destinos”


Al bajar nos encontramos con un grupo de jóvenes –fans de la poesía- que nos preguntan cómo llegar a la tumba de Huidobro. Igual que nosotros, han estado dando vuelta sin éxito, como muchos otros antes y muchos otros que vendrán. Porque a veces, los hombres y mujeres buscamos algo de raíces, de magia e incitación. O reencontrarnos con preguntas que durante el año, en el stress de la vida cotidiana, habíamos perdido: cuestionamientos, por ejemplo, como los que ya expresó el poeta en Altazor, similares quizá a las preguntas con que ese muchacho en la costanera de Cartagena seduce a su bella amiga:


“¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos?
¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?”

 

(Escritores y el Mar, Ediciones Cosa Nostra, 2002)
Omar Pérez Santiago, escritor chileno. Ha publicado en sueco, Malmö är litet. También ha traducido poesía sueca en La Pandilla de Malmö. Es guionista de La Novia de Borges y Plikten. Ha publicado la novela-comic Negrito no me hagas mal. Conjuntamente con Gabriel Caldés ha publicado la novela Trompas de Falopio

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